Abogando por una calle más segura

Kevin Pacheco, de 17 años y Romeo De La Cruz, de 18 años visitan el memorial en honor de Jonathan Cortez el 12 de octubre. Cortez murió el 9 de octubre en un accidente donde el conductor se dio a la fuga cerca de las calles 45 y Lea.

Kevin Pacheco, de 17 años y Romeo De La Cruz, de 18 años visitan el memorial en honor de Jonathan Cortez el 12 de octubre. Cortez murió el 9 de octubre en un accidente donde el conductor se dio a la fuga cerca de las calles 45 y Lea.

Durante más de una semana, compañeros de la Preparatoria Crawford y vecinos de Jonathan Cortez se reunieron en la intersección de las calles 54 y Lea para pedir justicia.

De acuerdo a los investigadores, Jonathan, de 15 años, murió el 9 de octubre tras ser atropellado por varios conductores que huyeron de la escena. Uno de los conductores se entregó un par de días después. Quienes portaban letreros en la intersección quieren justicia y que el hombre sea formalmente acusado por su delito—algo que la policía dijo que posiblemente no ocurra antes de que pasen varias semanas, cuando termine la investigación.

Pero los residentes del área han estado solicitando otro tipo de justicia desde hace tiempo. Quieren calles más seguras.

“Es extremadamente peligroso caminar, andar en bicicleta, usar el transporte público y conducir”, dijo Randy Van Vleck, quien aboga por calles seguras a través de la Corporación para el Desarrollo Comunitario de City Heights. Comparó la calle de cuatro carriles con una autopista. “Muchas personas caminan, hay niños que tratan de llegar a la escuela, parques, comercios, paradas de autobús. El diseño de estas calles no es compatible con el vecindario.”

La policía no sabe por qué Jonathan estaba en la calle, pero sus amigos y la comunidad creen que andaba en su patineta en la calle porque la calle no tiene banqueta ni carril para bicicletas.

Docenas de velas reposaban sobre una superficie de pavimento agrietado que debería ser de concreto parejo. Las llamas oscilaban con el paso de los automóviles a unos pies de distancia.

Es un monumento improvisado en una banqueta improvisada.

En el 2011, Anastasia Brewster, residente cercana y colega de Van Vleck solicitó en la página web de la ciudad que se reparara un bache de asfalto similar directamente al frente de donde ocurrió el accidente. Brewster dijo que la división de servicios municipales respondió que no podían realizar ningún tipo de mantenimiento porque el asfalto no es técnicamente una acera.
Una auditoría realizada por la ciudad de las condiciones de las bnquetas a principios de año reveló que en San Diego, 620 millas de calles no cuentan con banquetas formales.

Tampoco existe un carril para bicicletas en el lado este de la calle en donde encontraron a Jonathan. En el 2013, Van Vleck pidió que la ciudad redujera el ancho de los carriles principales para crear un carril para bicicletas.

De acuerdo con el Sistema de Mapeo de Lesiones relacionadas con el Transporte de UC Berkeley, entre el 2004 y el 2013, ocurrieron 38 accidentes de peatones y bicicletas en la Calle 54, desde El Cajon Boulevard hasta la Ruta Estatal 94.

Este tipo de accidentes aumento un 20% en toda la ciudad entre el 2012 y el 2014, de acuerdo con la organización sin fines de lucro, Circulate San Diego (Circula San Diego), la que aboga por carreteras aptas para peatones y bicicletas.

La Concejal Marti Emerald, que representa al distrito en donde ocurrió el accidente, dijo en un comunicado que está consciente del problema.

“Trabajo con muchos dirigentes y organizaciones comunitarias profundamente preocupados por la seguridad de los peatones en este vecindario y en toda la ciudad”, dijo Emerald. “Juntos hemos logrado progresos. En esta parte del distrito hemos añadido más carriles para bicicletas de color verde, se han aprobado enmiendas al Plan Comunitario de Mid-City y hemos llevado a cabo estudios de movilidad. Futuros planes de transporte público en toda la región también afectarán a esta parte del distrito—y espero seguir trabajando con la comunidad para abogar por calles seguras para los peatones cuando las oportunidades se presenten.”

De hecho, la ciudad pintó algunos de los primeros carriles verdes para bicicletas un par de manzanas al norte de la Calle Lea. La pintura debe indicar más claramente a los conductores que deben compartir la calle con los ciclistas. También existen planes a largo plazo para mejoras adicionales en el área a través del Plan de Movilidad de la Avenida University y el Corredor para Bicicletas de Mid-City.

También existen otros proyectos que pueden ayudar indirectamente a descongestionar el tráfico a lo largo de la Calle 54.

A principios de este año, la ciudad aprobó una enmienda al plan comunitario que permitirá que los promotores reconfiguren la Calle Lea y el cercano Chollas Parkway para hacer espacio para un parque, viviendas y espacios comerciales. El proyecto con seguridad incluye aceras y otras infraestructuras para la Calle 54, pero no cuenta con financiamiento.

El plan regional de la Asociación de Gobiernos de San Diego incluye el financiamiento de una nueva línea de autobuses Rapid a lo largo de la Calle 54, lo que puede resultar en una mejor infraestructura para la calle. La comunidad instó a la agencia de planificación a que acelere el proyecto. SANDAG aceptó adelantar el proyecto para el año 2025.

“Buenos proyectos están por venir”, dijo Van Vleck. “Mientras más temprano podamos lograr que se construyan en las calles, mejor será la seguridad en la comunidad.”

Pero el interés por la seguridad de las calles no parece estar aumentando en toda la ciudad.

Para reparar los 78,000 problemas identificados, la ciudad ha presupuestado $6.4 millones, incluyendo $2.7 millones para la construcción de las banquetas faltantes. Durante el verano, la ciudad firmó una iniciativa que ayudará a eliminar las muertes relacionadas con el tráfico antes del año 2025. El plan concentra sus esfuerzos en ocho corredores en donde ocurren la mayoría de las colisiones—la Calle 54 no es uno de ellos.

La necesidad de calles seguras no es algo que los compañeros de Jonathan ignoran. Aunque sus esfuerzos la semana después del accidente se concentraron principalmente en recordar a Jonathan, encontrar respuestas y pedir “justicia para Johnny”, lo que han estado gritando desde el borde de la calle, algunos dicen que pedirán que la ciudad mejore la iluminación en el área.

“Tienes que tener cuidado aquí porque muchos manejan como locos”, dijo Kevin Pacheco, de 17 años. Dijo que Jonathan siempre tenía una sonrisa en el rostro y su futuro era prometedor.

“Era un muchacho feliz, siempre tratando de hacer felices a los demás”, añadió Romeo De La Cruz, amigo de Pacheco de 18 años de edad.