Restaurando la justicia y equidad

Serina Arévalo, estudiante de Crawford, habla de cómo funcionan los círculos restauradores durante un taller de justicia restauradora que se realizó el 3 de junio en el Instituto Joan B. Kroc para la Paz y Justicia en la Universidad de San Diego en el que participaron casi 100 educadores, personal y administrativos del distrito escolar.

Serina Arévalo, estudiante de Crawford, habla de cómo funcionan los círculos restauradores durante un taller de justicia restauradora que se realizó el 3 de junio en el Instituto Joan B. Kroc para la Paz y Justicia en la Universidad de San Diego en el que participaron casi 100 educadores, personal y administrativos del distrito escolar.

Había que hacer algo.

De acuerdo a un estudio realizado por un equipo de investigadores de Harvard, las políticas disciplinarias del Distrito Escolar Unificado de San Diego no solo eran problemáticas, también eran injustas. Los estudiantes de color eran suspendidos o expulsados a tasas excesivamente altas y los padres se quejaban de que las suspensiones solo hacían que sus hijos se atrasaran en sus estudios.

El Distrito Escolar Unificado de San Diego implementó el año pasado el proyecto piloto Justicia Restauradora en varios de sus campus, incluyendo las Preparatorias Hoover y Crawford en City Heights, enfocándose en prácticas de facilitación y mediación entre compañeros para encontrar la solución a problemas disciplinarios.

Las suspensiones han disminuido. La conducta ha mejorado. Crawford encabeza el cambio y ahora cuenta con una corte de adolescentes, programa de mediación entre compañeros y círculos restauradores – todos dirigidos por estudiantes entrenados en la Escuela de Leyes y Negocios del Complejo Educativo Crawford.

“Lo que hacen es impresionante”, dijo Ciria Brewer, Decana de Estudiantes de la Preparatoria Hoover. “Es algo que nos gustaría replicar.”

El 3 de junio, estudiantes de Crawford dirigieron un extenso taller de Justicia Restauradora en el Instituto Joan B. Kroc para la Paz y Justicia en el Universidad de San Diego para educar a casi 100 educadores, personal y administrativos del distrito y a líderes estudiantiles acerca de cómo implementar prácticas de justicia restauradora dirigidas por los estudiantes en sus respectivas preparatorias.

“El objetivo de la justicia restauradora es tratar de mejorar a la persona, hacer que el causante acepte lo que hizo, reconozca el problema y trate de reparar el daño”, dijo Alan Obregón, estudiante de último año que supervisa el programa en Crawford. “Ser suspendido realmente no hace nada más que retrasar a la persona. No mejora su conducta.”

Obregón lo sabe por experiencia propia. Fue suspendido varias veces cuando estaba en secundaria.

“Las prácticas restauradoras y la justicia restauradora mejoran la cultura escolar”, dijo Marne Foster, Presidente de la Junta Escolar. “Analizamos el daño cometido y trabajamos para tratar de que no vuelva a ocurrir.”

No todos califican para participar en el proceso. Solo quienes cometen su primera ofensa tienen la opción de solicitar una audiencia ante la Corte de Adolescentes de la Preparatoria Crawford. El abogado jubilado e instructor de la Escuela de Derecho y Negocios, Steve Luttbeg, es el juez y los estudiantes son el jurado. El acusado – quien debe admitir su culpabilidad antes de que se le conceda un “juicio” – está buscando una alternativa a un castigo más serio, tal como la cárcel.

Las sentencias pueden incluir desde consejería y tutoría para quienes pelean hasta trabajar en proyectos de embellecimiento en el campus para quienes ensuciaron la propiedad con grafiti.

El costo es significativamente menor que enviar a alguien a la Corte Juvenil y también se le da a la persona una oportunidad”, dijo Phuong Pham, estudiante de undécimo grado que supervisa el programa de la Corte de Adolescentes en la Preparatoria Crawford.

En la Preparatoria Hoover, los círculos restauradores se han convertido en la norma cuando los estudiantes se portan mal en clase. Un adulto dirige la discusión y pide a todos que expliquen cómo un incidente en particular los afectó dándoles la oportunidad de abordar el problema. En otros casos, los estudiantes se reúnen con Brewer o Terry Johnes, quien también es Decano de Estudiantes de la Preparatoria Hoover, para una sesión de mediación.

“Existe una razón detrás de cada conducta y estamos tratando de abordar la razón subyacente para que la conducta no vuelva a ocurrir”, dijo Brewer.

¿Funciona la justicia restauradora? “La diferencia entre lo que veo hoy cuando camino por el campus en comparación con lo que veía hace cinco años es como el día y la noche”, dijo Luttbeg. “Esto representa el futuro de cómo establecer un entorno seguro en el campus que propicie el aprendizaje.”

Justine Darling, coordinadora de prácticas restauradoras de la oficina de City Heights del Centro Nacional para la Resolución de Conflictos, está de acuerdo. Darling trabaja con los campus que participan en el proyecto piloto.

“Las prácticas restauradoras están siendo cada vez más utilizadas a medida que las escuela buscan formas creativas de promover la conducta correcta en los estudiantes”, dijo. “Queremos asegurarnos que los estudiantes no abandonen sus estudios, pero que rindan cuentas de sus actos.”

El programa parece estar funcionando. El distrito tuvo una reducción del 57% en expulsiones durante el año académico que acaba de terminar. Esta cifra disminuyó aún más en la Preparatoria Hoover, en donde la justicia restauradora hasta ahora ha estado limitada a círculos restauradoras y mediación, los cuales son dirigidos por administrativos y educadores.

A pesar de esto, la cantidad de suspensiones de Hoover se redujeron de 310 en el 2013-14 a 61 este año, dijo Johnes.

“No estamos viendo chicos siendo suspendidos cinco o seis veces al año, regresando a la escuela y haciendo lo mismo”, dijo Johnes. “Los chicos están rindiendo cuentas de sus actos, pero cómo lo hacen está cambiando y su conducta está cambiando. Quedarse en casa y jugar Xbox todo el día no es productivo. Nuestro objetivo es que los estudiantes permanezcan en la escuela en un entorno que propicie el aprendizaje.”

El viejo sistema era flagrantemente injusto, reveló el estudio.

“Comenzando a nivel preescolar, los estudiantes de color son suspendidos o expulsados a un tasa casi tres veces mayor que los estudiantes de raza blanca”, reveló el estudio de Harvard. “La discriminación en la aplicación persiste incluso cuando tomamos en cuenta factores como estatus socioeconómico. Sabemos que el trato desigual en las escuelas significativamente aumenta la brecha de logros y con frecuencia propicia un círculo vicioso de disciplina, ausentismo, delincuencia, problemas académicos y eventualmente, el abandono de los estudios.”

Los administrativos señalan que no todos están contentos con el cambio en las políticas.

“Muchos de los padres dicen, “¿Qué les van a hacer? ¿Cómo los van a disciplinar?”, dijo Brewer. “Podemos hacer muchas cosas, podemos asignar muchos castigos, pero esto no necesariamente cambiará la conducta de alguien.”